jueves, 30 de julio de 2009

MEL ZELAYA CADA VEZ MAS LEJOS

Manuel Zelaya cada vez más lejos
Escrito por Redacción de Mundo Sábado, 18 julio 2009 00:00
LA PRENSA EL SALVADOR

No se ve fácil una salida negociada en Honduras. Las partes aún se consideran fuertes, como para flexibilizar posiciones. Sin embargo, el tiempo juega en contra del presidente destituido, Manuel Zelaya, quien además está cometiendo muchos errores, que ya empiezan a ser visualizados por los diferentes gobiernos del continente. Sin que el nuevo gobierno de Honduras haya podido hasta ahora hacer algo para mejorar su imagen internacional, la de Zelaya empieza a eclipsarse. En la mayoría de los centros políticos de nuestra América Latina ya se está cuestionando la figura del presidente depuesto, así como el rol que jugó la OEA en este caso, especialmente el de su secretario general, José Miguel Insulza.

Y es que como ha ocurrido anteriormente, el protagonismo de Hugo Chávez está afectando no solo a Mel Zelaya, sino a todos los se jugaron por la rápida restitución del ex mandatario hondureño. Cada vez que Chávez abre su boca para referirse al conflicto del vecino país, queda más en evidencia su responsabilidad en lo sucedido. Por eso es que hoy muchos piensan que no se ha sido justo con el pueblo de Honduras, por cuanto tanto hizo Mel Zelaya por socavar la democracia como los golpistas que lo sacaron del poder.

En un reciente programa de la televisión chilena, José Miguel Insulza tuvo que escuchar los reclamos de sus mismos camaradas socialistas en relación a por qué la OEA no fue capaz de reaccionar a los pedidos de la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de ese país cuando aún no se había producido la asonada militar. ¿Por qué se protege a un presidente y no a un sistema democrático? Es la pregunta que más ha tenido que escuchar Insulza en su reciente paso por su país natal, Chile, donde también se publicó que Estados Unidos ya habría comunicado al gobierno de Michelle Bachelet su negativa a apoyar la reelección del chileno, no tanto por su posición respecto al conflicto en Honduras, sino por el pedido de la OEA a Cuba para que retorne a su seno.

También se ha visto complicada por el caso Honduras la presidente argentina, Cristina Fernández, a quien muchos de sus compatriotas ridiculizaron por su incursión frustrada en Centroamérica. Las críticas también han salpicado en sus respectivos países a los demás presidentes que pretendiendo desembarcar en Tegucigalpa, lo hicieron en Comalapa, sin que nadie entendiera ¿por qué y para qué?

Jugársela por Zelaya no es jugársela por Honduras. El caso es más serio y complicado. El Salvador debiera ser el factor de equilibrio en la región. Hasta ahora comparto la postura del Gobierno de nuestro país, que ha actuado con moderación, a pesar de las presiones.

Los llamados de Zelaya a la insurrección son inaceptables. También lo son las bravuconerías de Chávez, que cualquiera puede interpretar como la amenaza de invasión o el fomento de guerrillas en el vecino país. Aquí es donde los gobiernos del continente deben ser muy claros: no se trata de defender presidentes, sino el sistema democrático. Tan inaceptable es la intervención militar como lo es la política cuando ambos atentan contra las libertades y el Estado de derecho. El asunto de Honduras es mucho más serio que un eslogan repetido hasta la saciedad

miércoles, 29 de julio de 2009

MEL ZELAYA Y LA SEGURIDAD NACIONAL DE HONDURAS

"Mel" Zelaya y la seguridad nacional
Honduras, 29.07.09 -
Roberto Aguilar: diarioehSPAMFILTER@elheraldo.hn

El ex presidente Zelaya y sus cercanos colaboradores no pueden ni deben volver al poder por una razón muy sencilla: él era un presidente que no trabajaba para nosotros sino que para los intereses de potencias extranjeras.
Las pruebas de esto saltan a la vista. Sus reuniones son con el grupo chavista, se desplaza en aviones privados que pertenecen al gobierno de Chávez, su discurso es eminentemente izquierdista, sus mayores defensores son los comunistas de Latinoamérica. Los asesores de las políticas presidenciales que frecuentemente venían a Honduras eran venezolanos, cubanos y nicaragüenses.
Ese no es el presidente por el cual votamos los hondureños. Nosotros elegimos a un presidente propuesto por un partido conservador y con un discurso y propuestas conservadoras. Al menos eso fue lo que él exteriorizó en su campaña presidencial
El "Mel" Zelaya de hoy no es la persona conservadora políticamente de hace 4 años. El de hoy es un izquierdista furibundo que arremete verbalmente contra todo lo que huele a capitalismo y a libre empresa, es un demagogo irresponsable que pretende defender a los pobres echándolos a pelear contra los ricos. Es un presidente que en vez de unir al pueblo para buscar beneficios comunes, lo trata de dividir para buscar su beneficio personal.
Sus decretos populistas pretenden engañar al pueblo humilde haciéndoles creer que él eliminará la pobreza con decretos. Eso no es cierto. La pobreza no se elimina con decretos presidenciales ni con consultas o plebiscitos.
La pobreza se elimina propiciando masivamente las nuevas fuentes de trabajo y este señor, todo lo contrario, ha puesto en riesgo (con su verborrea antiestadounidense) la estabilidad de trabajo que tiene un millón de hondureños en el país del norte. ¿Se imaginan el desastre social que ocurriría en Honduras si Estados Unidos devolviera a Honduras a todos esos indocumentados?
Por un lado, habla de defender a los pobres y por otro lado ataca verbalmente al país que le da trabajo a un millón de nuestros pobres.
Que lástima que en Honduras todavía haya muchos ingenuos de corazón que crean que el Sr. Zelaya quería ayudarle a los pobres, pero el mundo es así. La cadena alimenticia exige que para que exista un lobo tienen que haber un montón de ovejas.
Es más que obvio que el Sr. Zelaya trabaja para Chávez y no para el pueblo hondureño. Solo un niño inocente no podría observar esta sucia relación tan notoria
Creo que mientras se siga discutiendo en plano internacional acerca de la legalidad o no del golpe de Estado se sigue perdiendo de vista lo más importante de este problema. Y es que el Sr. Zelaya se le depuso no tanto por corrupto ni por buscar la reelección, sino que por haberse convertido en un espía a sueldo de los intereses de otros países y eso simplemente es inaceptable, innegociable, innombrable e indefendible
La conspiración contra la propia patria y el espionaje a favor de intereses extranjeros son delitos graves y universalmente comprendidos. Nuestro grave problema de comunicación con los observadores extranjeros radica en que nos hemos enfocado en lo que nosotros pensamos que es correcto. Deberíamos mas bien tratar de meternos en la forma de pensar de los observadores internacionales. La reelección presidencial que para nosotros es un gravísimo e innombrable delito en muchos otros países (incluyendo Estados Unidos y Costa Rica) no lo es. Incluso en los EUA la reelección del presidente es muy bien vista y es casi una tradición política.
Lo que en el exterior si se percibe como muy grave es echar por la fuerza a un presidente electo democráticamente. Por esa razón los extranjeros están, temporalmente, del lado de Zelaya. Ellos miran un espejismo, miran a un pobre presidente víctima de un injustificado golpe armado. Y todo a causa de su propio capricho de pretender la reelección y de convocar a un inocente plebiscito.
Lo que no miran los extranjeros es el inmenso fraude electoral a través del cual Zelaya pretendía anular y usurpar a los otros dos poderes del Estado para poder así cambiar la Constitución hondureña al antojo de su jefe Chávez.
Es solo el cinismo y absoluta falta de moralidad lo que permite al grupo de "Mel" Zelaya sentarse en una mesa de negociaciones y pretender regresar a Honduras aunque están muy conscientes de que han conspirado durante cuatro años para entregar a todos sus hermanos hondureños a las garras de una dictadura comunista.
Los delincuentes comunes por lo menos tienen el sentido de la vergüenza, estos no la tienen.
El derrocamiento de Zelaya no es un golpe de Estado es un desesperado acto de defensa propia para poder seguir viviendo en libertad y no ser parte de las dictaduras comunistas que se disfrazan de democracias
Una y mil gracias a las personas que tuvieron la valentía para sacar del poder a estos sinvergüenzas. La historia les hará justicia.

NUESTRO CARDENAL OSCAR A. RODRIGUEZ M.


HONDURAS

El chavismo amenaza a la Iglesia
Por José Luis Restán

Los profesionales del progresismo eclesial lo tenían en palmitas, quizás porque no le conocían bien. Ahora empiezan a dirigir su artillería contra el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, ya que su libertad de pastor no se pliega ni al coro de lo políticamente correcto ni a los intereses ideológicos en curso. La prueba es el encono que el chavismo y sus satélites dispensan al purpurado salesiano, que ha visto con más lucidez que la mayoría lo que está en juego en el tapete iberoamericano.
El arzobispo de Tegucigalpa ha revelado en declaraciones a Páginas Digital que los obispos hondureños estuvieron reunidos el pasado uno de junio durante tres horas con el depuesto presidente Manuel Zelaya, con el fin de convencerle de retirar el proyecto de consulta popular sobre su permanencia en el poder, dado que éste resultaba a todas luces violatorio de la Constitución. Finalmente Zelaya perseveró en su intención, y la razón que esgrime el cardenal Maradiaga es contundente: "lamentablemente pesó más el proyecto de Hugo Chávez y se precipitó lo que todos lamentamos". Evidentemente el cardenal no realizaría una acusación de este tipo si no dispusiera de abundantes pruebas de la penetración, ya en curso, de las células del chavismo en el interior de su país.
Lo cierto es que se ha producido un fuerte contraste entre la banalidad que han gastado tanto la Unión Europea como la OEA y los propios Estados Unidos, y la toma de postura incómoda de la Conferencia Episcopal de Honduras liderada por Maradiaga. De hecho, en declaraciones al Frankfurter Allgemeine Zeitung, el cardenal ha sentenciado que "es absurdo parangonar la deposición de Zelaya con tantos golpes de Estado que han tenido lugar en la historia de América Latina que llevaron a los militares al poder, ya que no hay ningún miembro de las Fuerzas Armadas que forme parte del nuevo gobierno". Además sostiene que en Honduras "los tres poderes del Estado, ejecutivo, legislativo y judicial, actúan en sentido legal y democrático de acuerdo con la Constitución de la República de Honduras". No es difícil imaginar la lluvia ácida que ha caído sobre la cabeza de un cardenal que habitualmente ha gozado de buena prensa, y que más de uno encumbró en su día como el papable del Tercer Mundo.
Ahora bien, Maradiaga suele ser directo y no le gustan las medias palabras pero tampoco es insensible a las corrientes de opinión. Si ha decidido entrar en batalla de esta manera es porque sabe muy bien la gravedad de lo que está en juego, que es ni más ni menos que el intento de expandir un nuevo populismo trufado de indigenismo y neomarxismo a lo largo y ancho del continente iberoamericano. Un intento del que no está claro si ha tomado nota la nueva administración Obama, pero que la Iglesia no puede permitirse el lujo de ignorar porque la tradición católica es uno de sus primeros objetivos a batir. Benedicto XVI lo tuvo bien presente en sus discursos de Aparecida, cuando sostuvo sin medias tintas que el progreso de los pueblos iberoamericanos ha estado ligado a su acogida de la fe cristiana: "el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso una alienación de las culturas precolombinas ni fue una imposición de una cultura extraña", mientras que "la utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso... sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado". Recordemos que Hugo Chávez mostró su irritación ante este juicio del Papa, que es mucho más que una mera valoración histórica.
La situación de la Iglesia en Venezuela, convertida en el principal vector de la resistencia al proyecto totalitario, es ya sumamente precaria, dado que sufre continuas amenazas, agresiones y difamaciones, aparte de padecer una legislación que trata de impedir su incidencia histórica en campos como la educación, la sanidad o la cultura. En Ecuador ya se han producido los primeros encontronazos con el régimen de Correa, que trata de introducir una legislación sobre la familia y la vida en abierto contraste con la tradición del país. Y en Bolivia, Evo Morales no deja de endurecer su discurso contra una Iglesia a la que culpa de sostener la espada de los conquistadores y de vehicular una cultura que se opone a su proyecto de liberación indígena. En Centroamérica, la franquicia del chavismo la ostenta hasta el momento el nicaragüense Daniel Ortega, pero existen pocas dudas de que Zelaya era el siguiente peón en el tablero. El cardenal Maradiaga lo ha dicho sin pelos en la lengua: "Es preciso saber que desde hace tiempo nosotros luchamos contra una poderosa campaña financiada con mucho dinero por el presidente venezolano Hugo Chávez... y agentes del servicio secreto venezolano operan en nuestro país, donde también han introducido armas". No es extraño que Maradiaga haya sufrido repetidas amenazas contra su vida a partir de estas denuncias, que no llegan precisamente de un conservador aliado de los Estados Unidos.
Más allá de la salida del caso hondureño, la voz de alarma de la Iglesia en Honduras debería despertar más de un espíritu adormilado. La convergencia de indigenismo, laicismo y populismo socialista produce un cóctel corrosivo para las sociedades sobre las que se abate. Pero además necesita buscar la derrota simbólica, el amedrentamiento y la exclusión social de la Iglesia. En el continente de la esperanza hay serios nubarrones para la misión auspiciada por la reciente Conferencia de Aparecida, y hacen falta pastores capaces de jugarse la imagen para decirlo en voz alta, con inteligencia, realismo, sentido histórico y libertad eclesial.

lunes, 27 de julio de 2009

POLITICA EXTERIOR DE LOS EE.UU. A LA FECHA

EE.UU. reitera a Zelaya que sus intentos “no ayudan”
27 Julio, 2009

WASHINGTON, EE.UU.- EE.UU. reiteró hoy que los intentos del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, de entrar en su país sin haber logrado un acuerdo previo con el Gobierno de facto de Roberto Micheletti “no ayudan” al proceso de mediación.

El Departamento de Estado, lejos de retractarse de las declaraciones de Clinton, se reafirmó en lo que dijo la jefa de la diplomacia estadounidense el viernes.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, calificó el viernes de “imprudente” las acciones tomadas por Zelaya para regresar durante el fin de semana a su país, del que fue expulsado mediante un golpe de Estado el pasado 28 de junio, algo que no cayó bien al depuesto mandatario.
Zelaya cuestionó este fin de semana la respuesta de Washington ante la crisis en Honduras, y pidió al Ejecutivo del presidente Barack Obama que enfrente “con fuerza” al Gobierno de facto emitiendo sanciones económicas y de otro tipo contra personas que, según él, participaron en el golpe militar.
El Departamento de Estado, lejos de retractarse de las declaraciones de Clinton, se reafirmó en lo que dijo la jefa de la diplomacia estadounidense el viernes.
“Seguimos urgiendo al presidente Zelaya a permitir que el proceso político prospere (…) y a todas las partes a abstenerse de acciones que no contribuyen a avanzar. Consideramos que no ayuda este intento de entrar en Honduras sin ningún tipo de acuerdo político entre las dos partes”, señaló el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, en su rueda de prensa diaria.
“Lo que pasó el viernes, el ir hasta la frontera e incluso cruzarla, ha sido definido por la secretaria de Estado de manera bastante acertada como imprudente”, agregó Kelly, quien volvió a pedir que ambas partes se centren en buscar una solución pacífica al conflicto en Honduras y abogó por no fijar plazos artificiales.
El portavoz insistió además en que la postura de EE.UU. no ha cambiado y que el Gobierno sigue abogando por la restauración del orden democrático, lo que incluye, recalcó, el regreso, a raíz de un acuerdo mutuo alcanzado entre las partes, del presidente democráticamente electo, que es, recordó, Zelaya.

"Seguimos urgiendo al presidente Zelaya a permitir que el proceso político prospere” señaló el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly.
Lo que quiere EE.UU. es que el proceso de negociación, liderado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, prospere bajo un “buen plan” presentado a ambas partes, recalcó.
Kelly explicó que el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Thomas Shannon, estuvo en contacto con Zelaya durante el fin de semana.
El Departamento de Estado dijo el viernes que el depuesto presidente de Honduras planeaba estar el martes en Washington para nuevas consultas, pero la Embajada de la nación centroamericana indicó a Efe que “de momento no hay ninguna confirmación” de que Zelaya visite EE.UU.
En la misma línea se expresó Kelly, al afirmar que Zelaya “ha expresado su interés en venir a Washington, pero no tenemos planes firmes” de su parte, por lo que no se han fijado reuniones.
En cualquier caso, agregó, “si el presidente Zelaya viniese a Washington, por supuesto estaríamos encantados de reunirnos con él”. EFE

sábado, 25 de julio de 2009

OPINION DEL DIARIO EL MERCURIO DE CHILE

Sábado 25 de Julio de 2009
Mayor pragmatismo en Honduras

A un mes del inicio de la crisis de Honduras, se debate la necesidad de flexibilizar las fórmulas para solucionarla. Fracasaron los ultimátums para reinstalar al depuesto Presidente Zelaya incondicionalmente, como lo pretendían la OEA y EE.UU. También se frustró su retorno bajo las condiciones del mediador, el Presidente Arias, de Costa Rica. Hasta este último, luego del rechazo de su propuesta, declaró que será necesaria mayor flexibilidad y que no bastan la amnistía más el adelanto de las elecciones a octubre. Ahora, el depuesto Presidente intenta ingresar a Honduras por la fuerza, y el desenlace de tal operación es de incierto pronóstico.
La comunidad internacional incurrió en un diagnóstico equivocado: no consideró la firmeza del gobierno de Honduras para resistir la presión internacional ni su total rechazo al restablecimiento de Zelaya, a quien insiste en procesar por abuso de poder. Los observadores externos tampoco consideraron el respaldo del partido de Zelaya a su extrañamiento, ni el apoyo a su destitución por los restantes poderes del Estado y por una considerable suma de referentes, incluida la Iglesia católica. También desconocían cuán impredecible es Zelaya, la ineptitud de su gobierno, su dependencia de los presidentes Ortega y Chávez, y su disposición a utilizar los mismos medios de éstos, es decir, la peligrosa forma de un regreso forzado. En fin, se menospreció la eventualidad de un potencial derramamiento de sangre y el pésimo precedente para la región de una intervención foránea. Se olvidaron los catastróficos resultados para Centroamérica de la intervención de EE.UU. y de Cuba en los años 80. Entretanto, el pueblo hondureño, el segundo más pobre del continente, sufre el costo del cierre de fronteras, el corte de la ayuda humanitaria y las restricciones al financiamiento y al comercio internacional.
Pero han surgido dudas fundadas sobre la forma de normalizar el proceso democrático, y cunde una profunda preocupación por el caos y la violencia generalizada que podría causar una imposición de fuerza. Algunos países y la mayoría de los senadores republicanos estadounidenses han comenzado a plantear que, en vez de la intransigencia de reponer a un gobernante depuesto, más valdría actuar con pragmatismo y así evitar mayores desastres. Y tanto más, si el pragmatismo consiste en adelantar al máximo las elecciones presidenciales, para que el pueblo hondureño, sin Zelaya ni Micheletti en la Presidencia, sea el que resuelva la crisis mediante la democracia.
Hasta ahora, la OEA, por principio, se opone a esta fórmula e ignora el peligro de una guerra civil y de la intervención extranjera. Su insistencia en su arriesgada, rígida y antes fracasada posición envuelve riesgos elevados, y el impredecible desenlace compromete su prestigio, la convivencia pacífica en Honduras, la influencia de Chávez en la región e, incluso, la eventual reelección del secretario general de la propia OEA.

jueves, 23 de julio de 2009

MARCHA DEL PATRIOTISMO Y EL VALOR DEL 22 DE JULIO 2009 EN TEGUCIGALPA, HONDURAS


ACUERDO DE SAN JOSE DEL 22 JULIO DEL 2009 SOBRE LA MESA

Acuerdo de San José para la reconciliación nacional y el fortalecimiento de la democracia en Honduras

Nosotros, hermanos hondureños, discípulos de la paz, la libertad y la democracia de nuestra patria; conscientes de la responsabilidad histórica con que nuestras circunstancias nos han investido; profundamente convencidos del poder de nuestra unión y de la fuerza de nuestra voluntad consensuada; bajo el amparo de nuestra Constitución y las leyes de nuestra República y la plena vigencia del Estado de Derecho; reafirmamos ante el pueblo de Honduras, ante nuestro Mediador, Dr. Óscar Arias Sánchez, y a través de él, ante toda la comunidad internacional, nuestro compromiso inquebrantable con la reconciliación de nuestro pueblo, que debe ser uno e indivisible.
Los sucesos recientes que han perturbado a Honduras reclaman de nosotros madurez y humildad, y en ese espíritu hemos convenido firmar el siguiente Acuerdo.

1. SOBRE EL GOBIERNO DE UNIDAD Y RECONCILIACIÓN NACIONAL
Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, conformaremos un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional, integrado por representantes de los diversos partidos políticos, reconocidos por su capacidad, honorabilidad, idoneidad y voluntad para dialogar, quienes ocuparán las distintas Secretarías y Subsecretarías de Estado, de conformidad con el artículo 246 y siguientes de la Constitución de la República de Honduras. En vista de que con antelación al 28 de junio, el Poder Ejecutivo no había remitido a consideración del Congreso Nacional el Proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos, de conformidad con lo establecido en el artículo 205, inciso 32, de la Constitución de la República de Honduras, este Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional respetará y funcionará sobre la base del Presupuesto General recientemente aprobado por el Congreso Nacional para el ejercicio fiscal 2009.

2. SOBRE LA AMNISTÍA PARA LOS DELITOS POLÍTICOS

Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, solicitamos al Congreso Nacional la declaratoria de una amnistía general, exclusivamente para los delitos políticos cometidos con ocasión de este conflicto, antes y después del 28 de junio de 2009, y hasta la firma de este Acuerdo, según los términos del artículo 205, inciso 16, de la Constitución de la República de Honduras y la legislación especial vigente que regule la materia. La amnistía deberá, además, garantizar con claridad las condiciones de seguridad y de libertad de las personas que queden bajo su amparo. De la misma manera, nos comprometemos a no iniciar ni continuar acciones legales por los actos anteriores al 1 de julio de 2009 que se deriven del presente conflicto, por un periodo de seis meses. El incumplimiento de cualquiera de los compromisos contenidos en este Acuerdo, comprobado y declarado por la Comisión de Verificación a la que se refiere el punto 7, anulará los efectos de esta moratoria para el trasgresor o los trasgresores.

3. SOBRE LA RENUNCIA A CONVOCAR A UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE O REFORMAR LA CONSTITUCIÓN EN LO IRREFORMABLE

Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, reiteramos nuestro respeto a la Constitución y las leyes de nuestro país, absteniéndonos de hacer llamamientos a la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, de modo directo o indirecto, y renunciando también a promover o apoyar cualquier consulta popular con el fin de reformar la Constitución para permitir la reelección presidencial, modificar la forma de Gobierno o contravenir cualquiera de los artículos irreformables de nuestra Carta Fundamental. En particular, no realizaremos declaraciones públicas ni ejerceremos algún tipo de influencia inconsistente con los artículos 5, 239, 373 y 374 de la Constitución de la República de Honduras, y rechazaremos enérgicamente toda manifestación contraria al espíritu de dichos artículos y de la Ley Especial que Regula el Referéndum y el Plebiscito.

4. SOBRE EL ADELANTAMIENTO DE LAS ELECCIONES GENERALES Y EL TRASPASO DE GOBIERNO

Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, instamos al Tribunal Supremo Electoral para que considere el adelantamiento de las elecciones nacionales convocadas para el 29 de noviembre de 2009, al 28 de octubre de 2009; y el consecuente adelanto de la campaña electoral del 1 de septiembre de 2009, al 1 de agosto de 2009. Reiteramos que, de conformidad con los artículos 44 y 51 de la Constitución de la República de Honduras, el voto es universal, obligatorio, igualitario, directo, libre y secreto, y corresponde al Tribunal Supremo Electoral, con plena autonomía e independencia, supervisar y ejecutar todo lo relacionado con los actos y procesos electorales. Asimismo, realizamos un llamado al pueblo hondureño para que participe pacíficamente en las próximas elecciones generales y evite todo tipo de manifestaciones que se opongan a las elecciones o a su resultado, o promuevan la insurrección, la conducta antijurídica, la desobediencia civil u otros actos que pudieren producir confrontaciones violentas o transgresiones a la ley. Con el fin de demostrar la transparencia y legitimidad del proceso electoral, instamos al Tribunal Supremo Electoral a que autorice y acredite la presencia de misiones internacionales desde ahora y hasta la declaratoria del resultado de las elecciones generales, así como durante el traspaso de poderes que tendrá lugar, conforme con el artículo 237 de la Constitución de la República de Honduras, el 27 de enero de 2010.

5. SOBRE LAS FUERZAS ARMADAS

Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, ratificamos nuestra voluntad de acatar en todos sus extremos el artículo 272 de la Constitución de la República de Honduras, conforme con el cual las Fuerzas Armadas quedan a disposición del Tribunal Supremo Electoral desde un mes antes de las elecciones generales, a efectos de garantizar el libre ejercicio del sufragio, la custodia, transporte y vigilancia de los materiales electorales y demás aspectos de la seguridad del proceso. Reafirmamos el carácter profesional, apolítico, obediente Y
no deliberante de las Fuerzas Armadas hondureñas. De igual forma, reconocemos la profesionalidad de la Policía Nacional, cuya rotación deberá sujetarse estrictamente a lo que prescribe su legislación especial.

6. SOBRE EL RETORNO DE LOS PODERES DEL ESTADO A SU INTEGRACIÓN PREVIA AL 28 DE JUNIO

Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, solicitamos al Congreso Nacional que, a efectos de recuperar la integración y legítima conformación de los poderes constituidos al 28 de junio de 2009, en lo procedente retrotraiga la situación del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Tribunal Supremo Electoral a su estado previo al 28 de junio, por haber sido conformados según los artículos 202, 205, incisos 9 y 11, y 236 de la Constitución de la República de Honduras. Lo anterior implica el retorno de José Manuel Zelaya Rosales a la Presidencia de la República hasta la conclusión del actual periodo gubernamental, el 27 de enero de 2010.

7. SOBRE LA COMISIÓN DE VERIFICACIÓN

Y LA COMISIÓN DE LA VERDAD Para lograr la reconciliación y fortalecer la democracia, disponemos la creación de una Comisión de Verificación de los compromisos asumidos en este Acuerdo, y los que de él se deriven, presidida por la Organización de Estados Americanos (OEA), y las personas que ésta considere idóneas entre las figuras nacionales e internacionales. La Comisión de Verificación será la encargada de dar fe del estricto cumplimiento de todos los puntos de este Acuerdo, y recibirá para ello la plena cooperación de las instituciones públicas hondureñas. Con el fin de esclarecer los hechos ocurridos antes y después del 28 de junio de 2009, se creará también una Comisión de la Verdad que identifique los actos que condujeron a la situación actual, y proporcione al pueblo de Honduras elementos para evitar que estos hechos se repitan en el futuro. El trabajo de la Comisión de la Verdad será fundamental en la recuperación de la confianza del pueblo hondureño en su Constitución y en su Gobierno. Para asegurar la imparcialidad en la ejecución de esta tarea, designamos como conductor de la Comisión de la Verdad al Instituto Interamericano de Derechos Humanos.

8. SOBRE LA NORMALIZACIÓN DE LAS RELACIONES DE LA REPÚBLICA DE HONDURAS CON LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Al comprometernos a cumplir fielmente los compromisos asumidos en el presente Acuerdo, solicitamos respetuosamente la inmediata revocatoria de aquellas medidas o sanciones adoptadas a nivel bilateral o multilateral, que de alguna manera afectan la reinserción y participación plena de la República de Honduras en la comunidad internacional, y su acceso a todas las formas de cooperación.
Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que reactive lo antes posible los proyectos vigentes de cooperación con la República de Honduras, y continúe con la negociación de los futuros. En particular, instamos a que, a solicitud de las autoridades competentes, se haga efectiva la cooperación internacional que resulte necesaria y oportuna para que la Comisión de Verificación y la Comisión de
la Verdad aseguren el fiel cumplimiento y seguimiento de los compromisos adquiridos en este Acuerdo.

9. SOBRE LA ENTRADA EN VIGENCIA DEL ACUERDO DE SAN JOSÉ

Todos los compromisos asumidos cobran formal y total vigencia desde el momento mismo de su suscripción.

10. DISPOSICIONES FINALES

Toda diferencia de interpretación o aplicación del presente Acuerdo será sometida a la Comisión de Verificación, la que determinará, en apego a lo dispuesto en la Constitución de la República de Honduras y en la legislación vigente, y mediante una interpretación auténtica del presente Acuerdo, la solución que corresponda. Tomando en cuenta que el presente Acuerdo es producto del entendimiento y la fraternidad entre hondureños, solicitamos vehementemente a la comunidad internacional que respete la soberanía de la República de Honduras, y observe plenamente el principio consagrado en la Carta de las Naciones Unidas de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados.

11. CALENDARIO DE CUMPLIMIENTO DE LOS ACUERDOS

Dada la entrada en vigencia inmediata de este Acuerdo a partir de su fecha de suscripción, y con el fin de clarificar los tiempos de cumplimiento y de seguimiento de los compromisos adquiridos para alcanzar la reconciliación nacional, convenimos el siguiente calendario de cumplimiento: 22 de julio de 2009

1. Suscripción y entrada en vigencia del Acuerdo de San José.

24 de julio de 2009

1. Retorno de José Manuel Zelaya Rosales a la Presidencia de la República de Honduras.

2. Conformación de la Comisión de Verificación.

27 de julio de 2009

1. Conformación del Gobierno de Unión y de Reconciliación Nacional.

2. Conformación de la Comisión de la Verdad.

27 de enero de 2010
1. Celebración del traspaso de gobierno.

DECLARACIÓN FINAL En nombre de la reconciliación que nos ha convocado ante la mesa de diálogo, nos comprometemos a ejecutar de buena fe el presente Acuerdo, y los que de él se deriven. Sabemos que la humanidad espera de Honduras una demostración de unidad y de paz, a la que estamos obligados por nuestra consciencia y nuestra historia. Juntos, sabremos demostrar nuestro valor y coronar con olivos la frente de nuestra democracia, para que las futuras generaciones vean lo que fuimos capaces de hacer por nuestra patria. Firmamos en la ciudad de San José, República de Costa Rica, el día 22 de julio del año 2009.
En representación de los sectores:
Como Testigos de Honor de la firma del Acuerdo Político de San José: Óscar Arias Sánchez Presidente de la República de Costa Rica Bruno Stagno Ugarte Canciller de la República de Costa Rica