jueves, 10 de diciembre de 2009



Blaise Masey
10 Diciembre, 2009
TEGUCIGALPA.- La señorita Honduras Mundo Blaise Masey se encuentra en la recta final de “Miss Mundo 2009” que se celebrará el próximo 12 de diciembre, en Johannesburgo, Sudáfrica.
El martes pasado se realizaron las entrevistas personales por un jurado que integraron la presidenta del concurso Julia Morley y personalidades procedentes de diversas partes del mundo. Blaise obtuvo un puntaje de 8.5A una pregunta referente a su país, la reina de belleza entregó un mapa de Honduras que dividió en partes. Cada uno de los miembros recibió un “departamento”.
“Les entrego mi país dividido y necesito de ustedes para que me ayuden a unirlo”. El jurado respondió: “¿De qué manera nosotros podemos ayudar a unir Honduras?” “Apoyándonos y respetándonos. Transmitir este mensaje al mundo porque somos un país en desarrollo, aunque pobres económicamente”, respondió Blaise.
“Somos millonarios en belleza natural, cultura, tradiciones y la calidad de respeto que tiene su gente”, continuó Miss Honduras 2009. Las respuestas de Blaise, provocaron que el jurado se pusiera de pie y la felicitara, haciendo énfasis en la fluidez del idioma inglés y su capacidad intelectual a los 19 años. Las entrevistas para cada una de las participantes era entre 3 a 5 minutos y el de la señorita Honduras se extendió a 12 minutos. Otra de las preguntas fue: ¿ si fuera seleccionada “Señorita mundo 2009” ¿cuál sería su proyecto? “Mi proyecto ya lo tengo establecido. Ya reuní a las compañeras centroamericanas y hemos formado una organización de reinas centroamericanas que lucharán contra el cáncer de niños, que comenzará a funcionar una vez concluya el evento”.
Finalizó la hermosa catracha.
Frustrada salida de “Mel” a México
10 Diciembre, 2009

TEGUCIGALPA.- La salida del ex mandatario Manuel Zelaya, de la embajada de Brasil, quedó fracasada anoche, después de que éste rechazara dejar Honduras bajo un salvoconducto, ya que “sigue siendo el presidente hasta el 27 de enero”.

Los predios aledaños de la embajada de Brasil, estuvieron acordonados por la policía nacional.
Zelaya iba como invitado a México con carácter de “huésped distinguido” y hasta se habló que asistiría a Cuba, en donde participará en la Cumbre del ALBA, a realizarse el próximo 14 de diciembre en La Habana.
Fuentes diplomáticas confirmaron que Zelaya iba a ser recogido en Tegucigalpa a las 22:00 horas por la aeronave Gulfstream III en el aeropuerto Toncontín. La aeronave aterrizó a las 8:50 de la noche en El Salvador, pero después se regresó al Distrito Federal.
El personal de la embajada mexicana en Tegucigalpa entabló desde ayer por la mañana contactos con asesores cercanos a Zelaya para negociar condiciones, bajo las cuales se le sacaría del país.
Se tenía previsto que Zelaya se reuniese con el presidente Felipe Calderón hoy por la mañana, en un evento que no necesariamente implica el desconocimiento de las elecciones presidenciales de Honduras, en las que resultó electo Porfirio Lobo.
Los militares y la policía ante la llegada de miembros de la “Resistencia” redoblaron la seguridad en la zona de la embajada brasileña, en la colonia Palmira, de Tegucigalpa.
Decenas de periodistas y camarógrafos estuvieron pendientes de la salida de “Mel”, quien alrededor de las 9:40 dio a conocer que no había solicitado, ni aceptaba asilo político, porque aún es presidente.
Lo lamentable de la noche en la zona, es que los miembros de la “Resistencia” la emprendieron contra los periodistas, resultando golpeado Roney Moncada, de Canal 8.
Al filo de las 10:00 de la noche, el canciller Carlos López Contreras, confirmó que recibieron la solicitud de la embajada de México, pero no la aceptaron por improcedente, al no reunir las condiciones apropiadas y la falta de calificación jurídica, así como del tipo de asilo que se iba a dar.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Honduras brecha entre EU y L.A.
Enviado por Junior López el Sáb, 05/12/2009 - 15:09.
MTSC
El encono político ha sido más fuerte que las consideraciones económicas y diplomáticas. Honduras se convierte en un punto de separación de aguas entre los gobiernos de la región. De un lado están los partidarios de una aplicación consecuente de la “cláusula democrática” labrada en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA). Del otro están los que optan por un pragmatismo que permita soluciones rápidas.
El Congreso Nacional hondureño rechazó el retorno del Presidente constitucional Manuel Zelaya al ejercicio de sus funciones. La votación (111 contra su reimposición y 14 a favor) clausuró la última posibilidad de una salida consensuada. La vuelta de Zelaya para ejercer hasta el fin de su mandato, que culminaba el 27 de enero, hubiese sido un acto simbólico que, cabe presumir, habría aquietado los ánimos en la polarizada nación centroamericana. También habría facilitado reincorporar a Honduras, como una nación democrática, a la comunidad internacional.
La Honduras golpista se convierte, en los hechos, en una compleja cuña para las relaciones hemisféricas. Brasil, Argentina, Venezuela, Chile y el grueso de las naciones no reconocen al nuevo régimen ni su proceso electoral. Más allá del juicio que merezca el nuevo gobierno de facto para renovar autoridades, la gran mayoría de los países rechaza el precedente de que un Mandatario sea removido, en forma arbitraria, de sus funciones.
En este sentido, la actuación de Estados Unidos sorprende por su relativismo en la defensa de un gobierno constitucional y democrático. Desde el golpe de Estado, el 28 de junio, surgieron interrogantes sobre la postura de Washington. ¿Por qué Zelaya, luego de ser sacado a viva fuerza por militares en horas de la madrugada, fue llevado a la base de Palmerola donde están estacionadas tropas estadounidenses?
¿Qué gestiones realizó la embajada para impedir que se consumase un golpe que, ahora se sabe, era un secreto a voces en Tegucigalpa? Son interrogantes que no tienen respuestas satisfactorias, a menos que exista más de un centro de toma de decisiones fuera de la Casa Blanca.
Una vez establecido el régimen golpista, EEUU adoptó una postura que le ha sido exigida por décadas: comportarse como un país más de la región. Pero ello cambió a la hora de reconocer los comicios convocados por un gobierno ilegítimo. La aceptación de los resultados es un blanqueo del golpe. La decisión sería el resultado de un pacto político entre el gobierno de Obama y el Partido Republicano, que ha buscado sacar a los golpistas del aislamiento.
Es una señal alarmante de parte de la nueva administración, que antepone criterios domésticos a principios fundamentales de su política declarada: la defensa del sistema democrático. Es una ambigüedad que constituye un guiño para golpistas que buscan deponer a mandatarios elegidos. En los últimos tiempos han circulado muchos rumores sobre ruido de sables en Paraguay. El Presidente Fernando Lugo removió a toda la cúpula castrense.
El canciller argentino, Jorge Taiana, llamó a Hillary Clinton, la secretaria de Estado, para señalarle la inquietud de su país, y de muchos otros, frente a la consolidación del golpismo hondureño. La respuesta de Clinton, según Taiana, fue: “Las elecciones pueden ser un paso y hay que dar muchos más”. La credibilidad de EEUU está en juego.
Nadie espera que restaure la democracia hondureña con una fuerza expedicionaria o sus tropas presentes en Honduras. Pero un país que recibe 70% de las exportaciones de Tegucigalpa tiene muchas palancas para exigir la restauración democrática. La economía hondureña, una de las más débiles, muestra signos alarmantes: la crisis política ha costado al país 50 millones de dólares diarios. El turismo ha bajado en 40%.Las maquiladoras, en su mayoría textiles, han perdido 8 mil empleos de 114 mil. Las exportaciones para este año llegarían a 2 mil 700 millones de dólares contra los 3 mil 500 de 2008.
El encono político ha sido más fuerte que las consideraciones económicas y diplomáticas. Honduras se convierte en un punto de separación de aguas entre los gobiernos de la región.
De un lado están los partidarios de una aplicación consecuente de la “cláusula democrática” labrada en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA). Del otro están los que optan por un pragmatismo que permita soluciones rápidas.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

"El gran apoyo internacional demuestra que los hondureños nunca estuvieron tan solos en estos últimos cinco meses como creyeron", dice O'Grady.
Nueva York, Estados Unidos.
La Editorialista del Wall Street Journal, Mary Anastasia O'Grady, afirma que la demostración democrática de los hondureños representa "una gran derrota" para los planes expansionistas del presidente venezolano, Hugo Chávez.
A continuación, El Editorial de O´Grady:
A menos que ocurra algo monumental en el Hemisferio Occidental en los próximos 31 días, la historia regional más importante de 2009 será cómo la diminuta Honduras consiguió derrotar las aspiraciones coloniales de sus vecinos más poderosos y preservar su Constitución.
Las elecciones presidenciales y legislativas del domingo, celebradas tal y como estaba previsto y sin incidentes, se erigieron en el mayor logro de esa lucha.
El candidato del Partido Nacional, Porfirio Lobo, era el favorito en los sondeos previos a la elección. Sin embargo, el nombre del ganador es casi lo de menos. La celebración exitosa de estas elecciones constituye un triunfo nacional en sí mismo para toda la gente que ansía la libertad.
El hecho de que EE.UU. haya dicho que reconocerá su legitimidad demuestra que esta realidad eventualmente llegó a la Casa Blanca. Aunque no sea el Waterloo de Hugo Chávez, el logro de Honduras constituye al menos una gran derrota para los planes expansionistas del hombre fuerte venezolano.
Entre los perdedores de este drama también figuran Brasil, Argentina, Chile y España, que hicieron todo lo que estuvo a su alcance para impedir las elecciones. Animados por su fervor, militantes al interior de Honduras se dedicaron a detonar pequeñas bombas en todo el país en las semanas anteriores al voto. Esperaban que el terror limitara la participación y restara legitimidad al proceso. Fracasaron. La participación cívica tiene visos de ser al menos tan buena como en las últimas elecciones presidenciales. Algunos centros de votación incluso se quedaron, por un tiempo, sin la tinta indeleble usada para marcar los dedos meñiques de los votantes.
Los socialistas latinoamericanos trataron de desacreditar la democracia hondureña como parte de un esfuerzo para forzar la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya. Ambas partes sabían que si eso sucedía el proceso electoral estaría en riesgo.
Zelaya ya ha mostrado sus cartas cuando organizó a una turba para tratar de llevar a cabo un referendo popular fijado para el 28 de junio para cancelar las elecciones y permanecer en el cargo. Fue una medida ilegal y por ello fue arrestado por orden de la Corte Suprema y, posteriormente, desplazado del poder por el Congreso por violar la Constitución.
Menos sabido es que como presidente, según un funcionario del consejo electoral que entrevisté en Tegucigalpa hace dos semanas, Zelaya se había negado a transferir los fondos presupuestados, tal y como lo exige la ley, al consejo para su trabajo de preparación. En otras palabras, no quería una elección libre.
Chávez tampoco la quería. Durante el gobierno de Zelaya, Honduras pasó a integrar la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), una iniciativa de Chávez que también incluye a Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Un cambio en la presidencia ponía en riesgo la inclusión de Honduras en el ALBA.
La semana pasada, un funcionario del gobierno me dijo que los servicios de inteligencia hondureños se habían enterado de que Zelaya había realizado preparativos para reunirse con todos los presidente del ALBA en el país la noche de su planeado referendo de junio y se había encargado comida para una celebración por todo lo alto con 10,000 invitados.
El ALBA tiene bastante influencia en la Organización de Estados Americanos y no ha sido difícil para Chávez controlar al Secretario General José Miguel Insulza. El socialista chileno quiere desesperadamente ser reelecto en 2010. Tan solo un mes antes de que Zelaya fuera depuesto, Insulza encabezó el esfuerzo para eliminar la prohibición a la membrecía de Cuba en la OEA. Tras la salida de Zelaya, Insulza siguió las instrucciones desde Caracas para aplastar la soberanía hondureña.
Para su desgracia, la aseveración por parte de la izquierda de que Honduras no podía celebrar elecciones libres no guardaba ninguna relación con la realidad. En primera lugar, los candidatos fueron elegidos en las primarias de noviembre de 2008 con observadores de la propia OEA, que calificó el proceso de "transparente y participativo". Segundo, todos los candidatos presidenciales, a excepción de uno proveniente de un pequeño partido de la extrema izquierda, querían que se celebraran los comicios. Tercero, aunque Insulza insistió en tildar la deposición de Zelaya de un "golpe de estado", el ejército nunca tomó el control del poder. Y, finalmente, el tribunal electoral independiente, elegido por el Congreso antes de que Zelaya fuera depuesto, seguía adelante con los pasos requeridos para cumplir su mandato constitucional y llevar a cabo el sufragio. Ahora que ya se efectuaron las elecciones, Insulza, quien insiste que el grupo no reconocerá los resultados, preside una OEA desacreditada.
Al menos Estados Unidos entendió, después de cuatro meses, que se había equivocado. Merece reconocimiento por darse cuenta de que las elecciones eran la mejor manera de seguir adelante y prometer reconocer los resultados a pesar de la enorme presión de Brasil y Venezuela. Barack Obama asumió la presidencia con la intención de instituir una política exterior basada en el multilateralismo. Tal vez esta experiencia le enseñe que la libertad realmente tiene sus enemigos.
Casi 400 observadores provenientes de países como Japón, Europa, América Latina y EE.UU. viajaron a Honduras para observar los comicios del domingo. Perú, Costa Rica, Panamá, el Parlamento alemán y Japón también reconocerán las elecciones. El gran apoyo internacional demuestra que los hondureños nunca estuvieron tan solos en estos últimos cinco meses como creyeron. Buena parte del mundo apoya su deseo de salvar a su democracia del chavismo y de vivir en libertad.

martes, 1 de diciembre de 2009


LA ÚNICA SALIDA A LA DIVISIÓN SOBRE HONDURAS FUE UNA DECLARACIÓN EN LA QUE SE CONDENA "EL GOLPE " Y SE LLAMA AL DIÁLOGO EN EL PAÍS CENTROAMERICANO.
Actualizado 1 diciembre 2009

Antonio José Chinchetru

Tal como se preveía, ha sido imposible en la XIX Cumbre Iberoamericana que los gobiernos presentes en Estoril llegaran a un acuerdo sobre las elecciones de este domingo en Honduras. Las posiciones van desde el rechazo a reconocer esos comicios por parte de países como Venezuela, Bolivia, Argentina o Ecuador, hasta el reconocimiento de los mismos por otros como Costa Rica, Panamá o México. España evolucionó, bajo influencia de un Brasil que matiza posiciones aunque de forma oficial sigua formando parte del bloque de rechazo, de negarse a aceptar la cita electoral a decir que ni "reconoce ni rechaza". Por su parte, Portugal no ha definido su postura.

Y ha sido el indeciso Gobierno de Portugal, que ejercía de presidente de la Cumbre en su calidad de anfitrión, el encargado de redactar una declaración que ha sido apoyada por el resto de asistentes al encuentro. En el texto, los mandatarios presentes en la cumbre, o los representantes del tercio de presidentes que se ausentaron en la misma, dicen: "Condenamos el golpe y consideramos inaceptables las graves violaciones de los derechos humanos y de las libertades al pueblo hondureño".

El texto hace un nuevo llamamiento al diálogo para poner fin a la crisis que vive el país, pero no entra a valorar la legitimidad o no de las elecciones del domingo. Mientras, en Honduras están pendientes de la votación de este miércoles en la que, en cumplimiento de acuerdo alcanzado, el Congreso Nacional votará si Manuel Zelaya es restituido o no en la presidencia. El mandatario depuesto se niega a reconocer los comicios y ya ha adelantado que no aceptará volver a la presidencia, con lo que es previsible que se alargue la situación.