martes, 1 de diciembre de 2009


LA ÚNICA SALIDA A LA DIVISIÓN SOBRE HONDURAS FUE UNA DECLARACIÓN EN LA QUE SE CONDENA "EL GOLPE " Y SE LLAMA AL DIÁLOGO EN EL PAÍS CENTROAMERICANO.
Actualizado 1 diciembre 2009

Antonio José Chinchetru

Tal como se preveía, ha sido imposible en la XIX Cumbre Iberoamericana que los gobiernos presentes en Estoril llegaran a un acuerdo sobre las elecciones de este domingo en Honduras. Las posiciones van desde el rechazo a reconocer esos comicios por parte de países como Venezuela, Bolivia, Argentina o Ecuador, hasta el reconocimiento de los mismos por otros como Costa Rica, Panamá o México. España evolucionó, bajo influencia de un Brasil que matiza posiciones aunque de forma oficial sigua formando parte del bloque de rechazo, de negarse a aceptar la cita electoral a decir que ni "reconoce ni rechaza". Por su parte, Portugal no ha definido su postura.

Y ha sido el indeciso Gobierno de Portugal, que ejercía de presidente de la Cumbre en su calidad de anfitrión, el encargado de redactar una declaración que ha sido apoyada por el resto de asistentes al encuentro. En el texto, los mandatarios presentes en la cumbre, o los representantes del tercio de presidentes que se ausentaron en la misma, dicen: "Condenamos el golpe y consideramos inaceptables las graves violaciones de los derechos humanos y de las libertades al pueblo hondureño".

El texto hace un nuevo llamamiento al diálogo para poner fin a la crisis que vive el país, pero no entra a valorar la legitimidad o no de las elecciones del domingo. Mientras, en Honduras están pendientes de la votación de este miércoles en la que, en cumplimiento de acuerdo alcanzado, el Congreso Nacional votará si Manuel Zelaya es restituido o no en la presidencia. El mandatario depuesto se niega a reconocer los comicios y ya ha adelantado que no aceptará volver a la presidencia, con lo que es previsible que se alargue la situación.

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