domingo, 22 de noviembre de 2009

LAS ELECCIONES HONDUREÑAS Y EL PRESIDENTE MICHELETTI

Por: Dr. Álvaro Felipe Albornoz P.
Doctor en Derecho Constitucional
Profesor UniversitarioVenezolano
catrachovenezolano@gmail.com
www.catrachovenezolano.vox.com

20 de noviembre de 2009

Algunos gobiernos comunistas y corruptos señalan que no reconocerán las elecciones generales que se celebrarán en HONDURAS el próximo 29 de noviembre de 2009 porque a su juicio son llevadas a cabo bajo una supuesta “dictadura” o “gobierno de facto”, y aducen que primero se debe restituir al ex presidente Zelaya en el poder para que pueda tener legitimidad dicho proceso electoral.
Estas argumentaciones son absurdas, incomprensibles y violatorias de las normas del derecho internacional y develan las verdaderas intenciones de estos seres perversos y macabros.
En primer lugar, primera vez en la historia que se está en presencia de una supuesta “dictadura” que desde que asumió el poder proclamó que solo permanecería en él hasta enero de 2010, fecha en que se cumple el periodo constitucional correspondiente. Además, primera vez que observamos que una “dictadura” desde que asume el poder, continúa organizando el proceso electoral ya convocado bajo la anterior presidencia y que le asigna, por cierto, los recursos económicos al Tribunal Supremo Electoral y a los partidos políticos para que pueda desarrollarse con normalidad el evento democrático; recursos que fueron negados y no entregados por el ex presidente Zelaya, a quien los “ciegos extranjeros” consideran como demócrata.
Por si fuera poco, el Presidente Micheletti ha ofrecido en reiteradas ocasiones su renuncia al cargo, si eso ayuda a solucionar el conflicto político ¿Qué clase de dictador es este?. A mayor abundamiento, el 19 de noviembre, en rueda de prensa, el Presidente Micheletti señaló que va a separarse del ejercicio de sus funciones desde el 25 de noviembre al 2 de diciembre, para generar más confianza a nivel internacional en el proceso electoral. Nos volvemos a preguntar ¿Qué dictador hace esto?.
Los que si conocemos lo que sucede en HONDURAS y los que estamos en plena sintonía con el pensar del pueblo hondureño y de sus instituciones, consideramos, que no es necesario que el Presidente Micheletti se separe de su cargo momentáneamente, ya que esa actuación no le va a dar más legitimidad a un proceso que es absolutamente legítimo y legal. Además, podría propiciar algún acto de desestabilización de la democracia por parte de los agentes del mal.
HONDURAS necesita en estos momentos, más que nunca, de la presencia de su líder indiscutible al frente del timón. El Presidente Micheletti ha sido el Capitán de toda esta lucha que ha tenido que llevar a cabo el pueblo catracho para defender su libertad y su paz. Si no fuera por Don Micheletti, el destino de HONDURAS, hoy seguramente sería otro. Su carácter, su firmeza, su fortaleza, su valentía, su coraje, su rectitud, su tolerancia, su sabiduría y su temple de acero, condujeron a puerto seguro el gran barco de la nación hondureña.
Los días en que el Presidente Constitucional piensa ausentarse serán los días más delicados e importantes y no es conveniente que falte el Capitán del barco. Sabemos y entendemos que el ofrecimiento de Don Micheletti es una prueba más de su talante democrático y de su extraordinaria condición humana, pero creemos que no es necesario tanto desprendimiento.
El proceso electoral es guiado y llevado a cabo de manera autónoma y de acuerdo con la Constitución hondureña, por el Tribunal Supremo Electoral y custodiado por las Fuerzas Armadas, que están a disposición de dicho órgano del Estado. El Presidente de la República no interfiere en dicho proceso, solo colabora en que todo se desenvuelva con normalidad. Por eso no es necesaria la separación del cargo y mucho menos cuando el Presidente Micheletti ha demostrado tanto respeto a la Constitución, a la independencia del Tribunal Supremo Electoral y se ha mostrado imparcial en la contienda política.
Por otra parte, la legitimidad de las elecciones depende de la participación del pueblo, de su asistencia masiva y de la vigilancia por parte de todos los observadores nacionales e internacionales de que todo sea transparente. Es el pueblo soberano hondureño el que legitimará a su nuevo Presidente con los votos. No es la comunidad internacional la que va a decir quien debe ser el Presidente de HONDURAS, eso solo lo dice el pueblo de HONDURAS. ¿Quién no puede entender este principio que además está consagrado en diversos tratados y declaraciones internacionales?.
Tenemos Fe que el pueblo catracho saldrá masivamente a votar y demostrar su apoyo a la democracia, siendo las elecciones más concurridas de la historia de HONDURAS y en consecuencia las más legítimas. En Venezuela, la actual Asamblea Nacional fue electa por apenas el 8% de los votos del padrón de electores, siendo un Poder Legislativo espurio e ilegítimo, que sin embargo la comunidad internacional nunca ha dicho algo al respecto.
Asimismo, hay que resaltar que en HONDURAS están funcionando normalmente todos los poderes públicos y órganos del Estado con las mismas personas que estaban durante el gobierno de Zelaya. ¿Qué clase de gobierno de facto es este donde funcionan todas sus instituciones conforme a lo que dispone la Constitución?. Igualmente, no hay un solo militar en ningún cargo de gobierno. ¿Cómo puede decirse que hay un golpe militar cuando los militares no ocupan los cargos del poder sino que siguen cumpliendo sus funciones constitucionales?
En tal sentido, en las verdaderas dictaduras del mundo, la comunidad internacional siempre ha proclamado y pedido a los dictadores que realicen elecciones y así ha sucedido en Chile con Pinochet, por sólo poner un ejemplo. Y ¿Quién objetó la legitimidad de esas elecciones?. Entonces, cómo pedir algo en HONDURAS que no se ha pedido nunca en ningún país del mundo.
Toda esta explicación devela las verdaderas intenciones del comunismo internacional que solo quiere restituir a Zelaya, no para “legitimar” las elecciones, sino para acabar con ellas, para suspenderlas indefinidamente y llevar a cabo sus planes autoritarios de mantener a Zelaya en el poder perpetuamente como lo pretenden Chávez, Correa, Ortega y compañía en sus respectivos países. Por eso no aceptan que la “eventual” restitución sea después de las elecciones.
Pero el pueblo de HONDURAS y sus instituciones son demasiado inteligentes y sabios y saben perfectamente cuáles son las intenciones perversas que esconden estos sátrapas. Por eso, la inmensa mayoría del pueblo catracho que aman la democracia y la paz, acudirán abrumadoramente a las mesas de votación a escoger a los hombres y mujeres que dirigirán sus destinos en los próximos 4 años. Nada ni nadie podrá detener esta manifestación de civismo y de dignidad que dan los hondureños.
El repudio a las elecciones legítimas y legales de HONDURAS que hacen los comunistas demuestra su desapego a la democracia y a la participación popular. Ellos quieren que no haya elecciones libres y transparentes. Ellos quieren sea Zelaya quien organice las elecciones para que sean fraudulentas y manipuladas como sucede en Venezuela, Irán, Zimbabwe, Bolivia, Nicaragua o que no haya elecciones plurales y democráticas como sucede en Cuba.
Por eso se oponen, por eso chillan, por eso insultan y se quejan. Pero la verdad es que en HONDURAS se encontraron con un muro de acero lleno de dignidad y valentía, se encontraron con el pueblo más grande, hermoso, digno y democrático del mundo entero. Los hondureños no son cualquier pueblo, de eso no hay duda. Son los más extraordinarios gladiadores de la libertad, y cuando un pueblo está consciente del significado de la palabra “libertad” no hay arma, ni país, ni hombre que pueda contra eso. Por eso HONDURAS ha vencido a las fuerzas de la oscuridad como nunca nadie lo ha hecho antes y se ha convertido en la luz de los demócratas. Mientras el gobierno cleptocrático y violador de derechos humanos de Hugo Chávez no acepta lo sucedido en HONDURAS, el pueblo venezolano se solidariza plenamente con la patria de Morazán y los respalda en sus actuaciones enmarcadas dentro del principio de separación de poderes. Igual sucede con otras naciones donde sus gobiernos comunistas no respetan la soberanía de HONDURAS, pero sus pueblos aplauden y gritan vítores a nuestros hermanos catrachos.
En conclusión, el Presidente Micheletti no debe separarse ni un segundo de su cargo hasta que entregue la banda presidencial al nuevo Presidente de la República y luego sea recordado en las páginas de oro de los libros que se escriban, mientras sus detractores serán echados al estercolero de la historia.
Así que ¡arriba esos ánimos catrachos! ¡Arriba esos corazones! Han triunfado! ¡Ustedes son la esperanza del mundo! ¡Viva HONDURAS!, ¡Viva HONDURAS! y ¡Viva HONDURAS!.

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